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¿Por qué es tan difícil cumplir las metas?

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“El lunes empiezo la dieta”

Uy es domingo, mejor empiezo el otro lunes 😀


Propósitos de año nuevo, metas diarias, personales, laborales, ¿cuántos objetivos nos ponemos?

¿Cuántos cumplís? Teóricamente hay personas que se ponen metas y las cumplen con facilidad… No las conozco.

A mi me cuesta horrores mantener el compromiso con cierto tipos de metas que me pongo… Hay algunas que se me dan más fácil… ¿Hay que estudiar tanto para cierta fecha? Todo bien… Procastino un poco, pero lo hago.

Pero las metas que tienen que ver con comer super sano diariamente, puff… me agobian… jajaj


Por la proporción de personas que conozco que les resulta super fácil cumplir todas sus metas, puedo apostar que a vos también te resulta difícil.

¿Alguna vez te preguntaste por qué es tan difícil?

Cuando lo pensás es lo más simple del mundo: Digo que voy a hacer 20 minutos diarios de ejercicio. No parece tarea difícil…

Cambialo por cualquier otro ejemplo: Bajar 10 kilos, pasar más tiempo con mis hijos, ahorrar tanto dinero por mes, voy a organizar mi calendario para tener más tiempo para mi hobby

Pero cuando lo llevás a la práctica, pareciera que todo se pone en contra y que es mucho más difícil de lo que parecía.

¿Por qué sucede? Me intrigaba este tema, porque no tiene una razón lógica.

Es algo que supuestamente querés lograr, y que vos mismo lo autosaboteás.

Pero si yo lo quiero, pero hay una parte en mi que me dice que no ¿Somos dos? ¿En qué consiste esa otra parte y qué quiere?


Factores de incumplimiento

Si te pregunto ahora, pensá en una meta que te hayas propuesto hace poco y que no hayas cumplido ¿Por qué fue?

Muy probablemente esté incluida en alguna de estas  “razones”

  • Falta de compromiso: Decis que lo querés, pero no tenés ganas de “pagar el precio” que conlleva lograrlo. Te da fiaca, pereza o no “te fluye” ...Se traduce en una falta de compromiso con vos mismo.

  • Factores emocionales: Quisieras, pero algo externo afectó tu emocionalidad, y ahora no podés hacerlo.

  • Compromisos Familiares o laborales: Vos quisieras hacer todo para lograrlo pero justo surge un compromiso familiar, una semana de trabajo terrible, y no lo vas a hacer ahora ¿No?

A veces, además, no sólo no cumplís con lo que te propusiste, sino que tomás el camino contrario. En vez de adelgazar, engordás. Querías comunicarte mejor con tu pareja y ahora le gritás más. Querías pasar más tiempo con tus hijos y el trabajo parece que te come la vida.

Quiero que te preguntes, si te viste reflejado en alguna de esas razones...

¿Quién está dirigiendo tu vida?


El Ego

Durante los primeros años de tu vida fuiste acumulando creencias y programas, conceptos, perspectivas de cómo interpretar el mundo. El Ego está conformado por todas tus identificaciones.

El ego, o el yo, tiene una particularidad, sólo quiere quedarse con lo conocido.

Eso le da seguridad.

Imaginatelo como un niño que le dicen que al otro día tiene que ir por primera vez a la escuela. Se va a resistir, va a llorar, porque es un mundo desconocido. Pero una vez que lo conoce, ya está.

Quiero que veas a tu ego como a ese niño. Un niño no piensa en su futuro, quiere placer inmediato y evitar el dolor.

Somos las madres que les armamos su dieta equilibrada, porque si fuera por sus elecciones, muy probablemente siempre comerían lo mismo, lo conocido…

El Ego, busca la aceptación de los demás. Quiere pertenecer, no quiere quedar fuera del grupo. Esto, biológicamente es así, porque si lo pensás desde la supervivencia, si quedás fuera de la manada, tenés menos chances de sobrevivir.

¿Entonces tengo que combatir contra él?

No, tu ego es muy hábil y sus impulsos son muy difíciles de manejar, por lo que te propongo que en vez de combatirlo, lo hagas tu aliado.

Pensalo como un niño con mucha energía.

 ¿Viste cuando hay algo que tenés muchas ganas de hacer? Veámoslo de una forma graciosa… Imaginate que fumás y te quedás sin cigarrillos un domingo a las 22.00. Todos los negocios cercanos están cerrados. ¿Qué hacés?

Muy probablemente consigas cigarrillos de todos modos, pidiéndole a un vecino, caminando 3 kilómetros o sacando el auto, aunque cuando pensaste en sacar el auto para ir a comprar la lechuga que faltaba no moviste un dedo. Podría ser una situación real, ¿No?

¿Qué es lo que te hace mover cielo y tierra para conseguir ese maldito cigarrillo? ¿No fumás? Pensalo con comida o ese vestido que viste en la tienda y que era el último.

Imaginate usar a favor toda esa determinación para cumplir todas tus metas. Bajar esos kilos, ahorrar, generar más entradas todos los meses, etc.

¿Es posible?

Claro que sí, pero primero, quiero que veamos las razones por las que no lográs tus metas.

1) Hablamos de Falta de Compromiso: Cuando realmente querés algo, lo hacés. Cueste lo que cueste. Hay días que vas a tener que auto convencerte de seguir, otros días lo tendrás más fácil.

Pero ahora podrás ver, que no es “soplar y hacer botella”, esa resistencia va a surgir. ¿Por qué? Porque tu ego va a querer seguir en el mismo estado.

Tu ego se rige por el principio del corto plazo, prefiere el placer inmediato. Y, imagínatelo con una dieta… ¿Me como el helado? ¿Qué puede llegar a decir?


2) Hablamos de Factores emocionales: Vos quisieras dejar de fumar, pero justo ahora que estás tan angustiada… Esto no te va a gustar, porque te quita las excusas… pero vos podés decidir cómo sentirte. Te da la oportunidad de ir más allá de tus límites.


3) Hablamos de Factores Familiares y Laborales: Vos dijiste que ibas a hacer algo, y justo viene alguien de visita o tenés que hacer horas extra o a tu pareja no le gusta que lo hagas… Entonces, lo dejás de hacer. Por “cumplir” con el otro, estás dejando de cumplir con vos mismo.


Son todas formas de lo mismo. En un caso, te limitas solo desde adentro, en otro caso, lo proyectás afuera.

Quiero que escuches muy claramente, lo que te detiene no es lo de afuera. El que se detiene sos vos.

La mayor consecuencia

No cumplir con lo que dijiste tiene consecuencias. Porque tu palabra pierde valor.

¿Acaso no conoces a alguien que siempre dice que va a hacer algo y nunca lo hace? ¿Confiás en él? Puede tratarse desde las cosas más pequeñas como mañana te llamo y que no lo haga, o más grandes, como que te ofrezca su ayuda con un gran proyecto y no cumpla.

Esto va  más allá de las metas, pero en las metas podés ver la palabra en acción.

Y si lo dejás pasar, y te comprometiste con vos mismo a hacer algo y no lo hacés, perdés confianza en vos. Y surgen los “yo nunca pude” “No tengo voluntad”

¿Sabés qué hacer para cambiar eso? Ponete metas y cumplilas. No por el otro, no por tu trabajo, por vos.

Y si tenés obligaciones familiares o laborales, no pospongas lo que vos dijiste por otro.

Siempre, siempre, hay una solución. Esta solución la encontras integrando aquello que creés irreconciliable. Así, si tu meta es tener más tiempo con tus hijos, y justo esa semana se duplicaron las horas de trabajo, encontrá la forma de organizarte mejor, delegar, establecer prioridades y pregúntate ¿Quién está dirigiendo mi vida?


el truco es la zanahoria. 

Te prometí que te iba a decir cómo usar esa energía arrolladora de tu ego para usarla a tu favor. El truco es la zanahoria.

Imaginate a tu ego como un caballo desbocado. Querer manejarlo con tus riendas, te pone en desventaja, tiene mucha fuerza. Pero imagínate poniendole una zanahoria o un poco de alfalfa adelante. Va a ir a donde vos quieras.


Pongamos el ejemplo de la dieta, que se entiende bien…

Querés bajar 10 kilos en 3 meses (lo pongo así, aunque desde que sigo a @desire_ecohuerta ya no me guio por los kilos :D) y entonces, te armas un plan de comidas, o seguis una dieta determinada.

El yo, se opone rotundamente, que es un embole, que justo el finde que viene es la fiesta de tu amiga y va a haber de todo, etc, etc.

Entonces, negociás con una zanahoria. Yo te voy a dejar que en esa fiesta comas todo lo que quieras... si esta semana hacemos lo que yo digo.

Y le decís, que la dieta que elegiste es para comer más (sí de cosas sanas), pero que son ricas y que ni siquiera vas a tener que esforzarte mucho porque vas a hacer batch cooking.

Y ahí sellás un compromiso, vos cumplis lo que dijiste. En la semana se come así, y en la fiesta podés comer lo que quieras.

Ese es el primer paso, el ego es como un niño olvidadizo, se lo vas a tener que recordar una y otra vez.

Cuando entendés que, así como un niño, tu yo prefiere el placer del momento, en vez de “sacrificarse” para estar mejor en el futuro… Le enganchás su funcionamiento y es más fácil de darte cuenta cuando acecha.

Ir más allá de tus límites, es ir más allá de los límites de tu ego. El término tan conocido de salir de la zona de confort muestra que hay que salir del ámbito conocido del ego.

El círculo de tu yo se va ampliando, porque tu ego se va amoldando a tus nuevas experiencias y hace su círculo conocido más amplio. El crecimiento consiste en ir más allá.

Cada vez que das un paso más allá estás desafiando tu mundo conocido, tus creencias, tus programas, lo que te dijeron de vos, por eso surge la resistencia. Pero cuando lo hacés, cuando lográs ir más allá de todo eso… surge la verdadera libertad.


Contame... ¿Vos también formas parte de los que les parece difícil cumplir metas? ¿Cuáles son tus trucos para cumplirlas?

Autora: Victoria Jué

Soy mamá emprendedora, amo viajar y estoy completamente segura de que todos podemos vivir una vida acorde a lo que queremos, sólo hay que decidirlo. 


Estoy Felizmente casada con Marcos, con quien creamos Enciende Tu Faro y tenemos dos hermosos niños: Julian y Tahiel.


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