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el perdón como maestro

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Alguna vez, ¿te pasó de que te estás dirigiendo a eso que decís querer, y te encontrás en esa situación en la que la persona que te puede ayudar, es la que en el pasado se portó realmente mal con vos? Y pensás, bueno… seguro que hay otra opción... 

Y te pregunto ¿La hay?


Cuando te dirigís a eso que pensabas era imposible de alcanzar, surgen desafíos, problemáticas que resolver, y muchas de éstas, incluyen momentos realmente incómodos.


MOMENTOS INCÓMODOS

Una vez escuché a alguien decir: tu crecimiento tiene directa relación con la cantidad de momentos incómodos que decidís pasar día a día.

 Hace unos meses, me tocó negociar con alguien que yo considero se había portado muy mal conmigo, y con allegados míos también. Pero decidí hacerlo, y no esquivar.

Es cierto, que unos días antes, él había tenido un gesto realmente notable, en el que demostraba estar arrepentido de su actitud y quería revertir.

 Lo dijo en acción, y también en palabras.


¿Qué es el perdón?

Aun así, para mí fue una difícil decisión. ¿Que es perdonar? ¿Hacer como que no pasó nada? No. Creo que eso sería negación.

¿Y que es perdonar? ¿Decir “te perdono, no hay rencor” pero no te quiero ver nunca más? No lo sé. Creo que eso es lo contrario a perdonar.

Hay un punto central aquí y es que en los dos intentos anteriores de perdón, estoy yo, decidiendo si perdono o no al otro, que supuestamente me hizo daño.


Perdonarse a sí mismo

Y perdonar, ¿tiene que ver solo con eso? Perdonar… ¿al otro? Antes de perdonar al otro, me quiero perdonar yo mismo.

Me quiero perdonar por haberme llevado a esa situación en la que otro tuvo la posibilidad y me hizo daño. Solo así realmente podré perdonar al otro.

Suena egoísta, pero nada más lejano a eso. En otras oportunidades hablamos del “espejo”. Eso con lo que me encuentro afuera, dice de mí. Y si alguien me hizo daño, tengo que entender que yo me llevé, Inconscientemente, a esa situación porque debía aprender algo.

Entonces, antes de pensar en el otro, detrás de la bronca, tristeza, o lo que sea que se nos haya despertado como sentimiento hacia el otro, si realmente quiero resolver en mí eso que detonó la situación. Para no generarla nuevamente más adelante, entonces tengo que tomarme el trabajo de entender qué es lo que, eso que me pasó, me está diciendo de mí.

Sólo de esta manera podré crecer y en consecuencia lograr que mí realidad de aquí en adelante sea más armónica con lo que yo me propongo.

Porque al entender qué es lo que eso allí fuera dice de mí, entonces tengo la oportunidad de revertir dentro mío, y no generar más situaciones desarmónicas.

Entonces, entiendo qué me muestra eso, revierto y me perdono.

Y cuando digo “me perdono”, estoy hablando de algo que tiene un método tan preciso, que practicando los 3 pasos de los que consta el perdón, que abarcan los 3 registros del psiquismo humano, entonces con seguridad puedo decir: ahora si, decido si perdono al otro o no. 

Si no hago el trabajo interno de entender desde donde genere eso allí afuera, que afecto mí realidad de manera negativa, entonces caeré en la trampa del ego, en la que el único responsable de lo que me pasa es el otro, entonces el otro debe pagar por lo que me hizo, y todas esas cuestiones tan “normales”.

Jose Luis Parise- Perdon


Responsable de tu vida

 No es fácil ser responsable de la propia vida. Pero es la mejor decisión que podemos tomar.

 Porque te prometo, que al hacerte cargo de tu vida, a lo largo y a lo ancho, todo cambiará.

Tu manera de ver el mundo ya no es igual que antes. Ya no te permites mentirte, pensando por ejemplo, no tengo dinero porque la economía del país está mal. Ya no hay lugar a las excusas.

¡Lo siento! Tus problemas tienen solución, y depende de ti. Es como los que se la pasan “ayudando” a los demás, pero ellos están cada vez peor.


Como es adentro es afuera

Yo sé que, cómo es adentro es afuera. Entonces, primero estoy bien yo, y luego podré ayudar a otro. De la misma manera podré perdonar, sólo si antes yo logro perdonarme a mí mismo.

 Entonces así lo hice. ¿Cómo? Me tomé el tiempo que fue necesario, realmente reviví en mí imaginación todo lo acontecido, y encontré la razón de porque ese mal me llegó en su momento.

Y me perdoné. Lo hice a pura conciencia y lo sentí.


Perdono, pero nunca olvido...

Una vez hecho eso, sí decidí retornar a un encuentro con esa persona y desde mí mayor sinceridad, le dije que creía que él me podía ayudar, y que yo lo podría ayudar a él, pero que jamás olvidaría lo acontecido.

Pero no lo recuerdo por enojo o algo parecido. Lo recuerdo, porque reconozco en eso la Gran Ventaja que tiene trabajar con alguien a quien le conozco parte de su sombra. 

Eso permite considerarla, y usarla a pura protección, en el futuro y presente. 

Así lo hablé con él, y el resultado: Trabajamos varios meses juntos, siempre con absoluta total comunicación, en el proceso crecimos los dos, y no sólo no tuvimos algún otro problema, sino, que él logró decidir un propósito, que por primera vez muy comprometido, está cumpliendo su sueño.

Y por mí parte, realmente agradezco su ayuda, porque me sirvió más de lo esperado. Y tengo que aclarar lo siguiente: TODOS TENEMOS UNA SOMBRA, y la cuestión no es “no tenerla”. La cuestión es qué se hace ante eso, cuando surge. 

Vos no perdonás “al otro”, sino, que perdonas “lo que el otro te hizo”. 

Si uno esquiva las oportunidades incómodas del universo, lo que está evadiendo es a sí mismo. Y la única forma de crecer, es cruzando bordes, NO caminando por la línea. 

Estamos en vísperas de año nuevo, y la casualidad intervino en que esta semana estemos publicando este artículo.

Pensalo. ¿Qué es lo que debés perdonarte vos mismo para no caer en los errores, o cuestiones negativas, que has caído este año 2019? 

El cierre de una etapa tiene sentido sólo si vos le das un sentido.


Para poner en práctica: análisis de fin de año

Te propongo que hagas una lista de las cosas buenas que has conseguido este año, y una lista de las cosas que consideras negativas. Con las negativas, deberás encontrar eso en común que tienen la situación y tú. 

Ahora toca perdonarte y revertir eso en vos qué atrajo lo que no querías. No tenés por qué seguir repitiendo desgracias. Si querés algo mejor, tenés que hacerlo. Y para hacer algo nuevo, hay que vaciarse de lo viejo. Y una decisión así se toma con compromiso.

Nadie hará eso por ti.

Lo debes lograr vos.

Entonces habrás crecido


Espero tus comentarios ¿Qué es para tí el perdón? ¿Sos capaz de perdonar? ¿Qué has aprendido desde esta nueva visión?

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Autor: Marcos Ferraris 

Soy feliz compañero de Victoria, y creamos Enciende tu Faro, para ayudar a las millones de personas que se animen a conquistar su mundo.

 Desde mi momento a momento, quiero ser el mejor ejemplo de libertad para que nuestros hijos Julian y Tahiel sepan que no hay imposibles. 

Siempre, pase lo que pase, me dirijo hacia eso que digo querer.

No hay excusas, solo hay escalones y quiero Enseñarte como subirlos. 


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2 comentarios en “el perdón como maestro”

  1. Hola

    Muy cierto lo que comentas Marcos, lo que no me resulta tan simple es encontrar lo que ese espejo dice de mi, hay situaciones en donde es simple darse cuenta, pero otras no tanto. Tampoco me es simple actuar en consecuencia porque mi interpretacion no siempre es clara.
    Es muy bueno vivir con la conciencia que todo lo estas generando tu y desde ese punto de vista no hay escusas porque eres el unico responsable y el unico que puede resolverlo.

    Algun tip para poder interpretar el espejo ?

    saludos

    Responder
    • Hola Jose Maria. Antes que todo quiero agradecerte por tomarte el tiempo en escribir y poner el interés en estos temas, que no siempre son simpáticos para el ego.

      El hacerse responsable de la realidad que crea cada uno, ya es un gran paso hacia la Nueva Era.

      Con respecto a que no es tan simple darte cuenta de lo que el espejo te muestra, estoy 100% de acuerdo.

      Muchas veces solemos concentrarnos en la forma en la que algo se presenta, y en realidad, lo que el espejo nos muestra, sólo lo veremos en la estructura que esa forma tiene por dentro.

      Por eso a veces es más difícil verlo. Pero sólo cuesta hacer el trabajo interno de entender qué es lo que eso ahí fuera nos muestra. A veces me pasa que en dos minutos lo entiendo, y a veces pasa una semana y ahí me «cae la ficha». Lo importante es no desistir. El ego va a hacer lo posible porque no lo entiendas y por eso solemos mentirnos a nosotros mismos, para no ver en eso que se nos presenta fuera, la estructura de lo que estamos actuando nosotros.

      Voy a darte un ejemplo fácil para que comprendas la diferencia entre forma y estructura:
      Supongamos que alguien te roba algo. Llegas a tu casa y tu televisor no está más, se la han llevado. ¿Qué quiere decir esto? ¿Que acaso tu también le has robado a alguien? No necesariamente.

      La estructura en eso puede tener que ver con distintas cuestiones como: ¿qué es lo que te estás robando a ti mismo? ¿O qué es eso que no valoras y por lo cual algo que tenías ya no lo tienes más?

      Ya ves, el espejo no es fácil de encontrar pero SIEMPRE está allí. Y mucho más fácil es encontrarlo si nos aseguramos de ser totalmente sinceros con nosotros mismos.

      Espero que este mensaje te sirva de ayuda. No dudes en contactarme nuevamente si te surgen preguntas. Estamos aquí para crecer juntos y tu pregunta, por supuesto, me espejea. Por eso la recibo yo.
      Gracias!

      Responder

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