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¿Cómo mejorar tu estado emocional?

¿Qué puedes hacer cuando te encuentras en un bajón emocional?

Cuando suceden situaciones difíciles, o atraviesas crisis, cuando sientes que las cosas en tu vida difieren de lo que te habías imaginado para vos, suele surgir un estado emocional dominado por la sensación de pesadez, miedo, angustia, enojo, frustración y desesperanza.

Y en el intento de salir de ese estado emocional uno muchas veces no sabe qué hacer para mejorar. 

Esos estados emocionales bajos, pueden ser pasajeros o recurrentes, y en este post quiero contarte la manera en la que abordo esta situación cuando me sucede a mí. 

En el episodio del Podcast siguiente te lo contamos junto a Marcos con ejemplos prácticos y con historias de nuestras vidas. 

ESCUCHA EL AUDIO:

Antes de intentar salir del laberinto, vamos a ver por dónde entramos. 

¿De dónde viene ese estado emocional? 

Cada emoción viene de una historia. 

Sí, de una narrativa que te cuentas.

La cadena se vería algo así:

EMOCIÓN -> HISTORIA -> CREENCIA

Sí, tu estado emocional bajo, depre, surge de una historia que te estás contando sobre la situación o ti mismo. 

Si pones consciencia en esa historia, entonces, puedes ponerle luz a lo que te sucede. 

¿A qué me refiero con historias? 

Me refiero a por ejemplo, las palabras que te dices a ti mismo cuando te va mal de nuevo en una relación de pareja, o cuando sientes que ya no soportas más tu trabajo, cuando no le encuentras sentido a tu vida... y sobre lo que eso significa sobre ti mismo.

Siempre tengo malas experiencias en el amor, debo ser una fracasada. 

Nunca me va bien con el dinero, otra vez la cagué con el mismo error. 

¿Estoy destinada a que me vaya mal en todo? Claro, con la familia que tengo, y lo que me pasó cuando era chica, y encima nadie me apoya, todo se me pone en contra. Ya no sé qué hacer. Nunca voy a encontrar la salida. Prefiero desaparecer. 

No voy a poder confiar en nadie más.

Esos son sólo ejemplos de millones de historias posibles, que nacen de tus creencias.

Pero ¿Cómo hago para salir de ese bucle y cambiar la historia? ¿Cuáles son los pasos para levantar el ánimo?

Primero debes vencer la inercia

Sólo puedes decidir levantar tu estado emocional en primera persona. 

Si estás leyendo esto para ayudar a otra persona de tu entorno te digo que la decisión depende exclusivamente de quien lo está atravesando. 

No hay otra persona que te pueda sacar del pozo. Debes salir tú mismo. 

Y para salir de ahí debes vencer la inercia. 

Todo en vos te va a decir que no salgas, que no hables, que no cuentes, o que sigas eternizando el rol de víctima. 

Debes tomar la decisión de romper el patrón. 

Romper el patrón

Antes de entrar en cómo cambiar la historia, debes empezar por una acción disruptiva que te saque del mismo patrón de pensamiento.

Por ejemplo si tu estado emocional te hace encerrarte y no hablar con nadie. Oblígate a salir a caminar y hablar con alguien. 

En el episodio del podcast te cuento qué hice yo en una situación así. 

Esto siempre depende de cómo te pegue a vos. Pero por lo general, suele haber una conducta de evasión, de querer desconectar y de queja. 

Salí a correr, a pasear por la naturaleza, andá a visitar a tus sobrinos, jugá con tus hijos, salí a tomar tu café favorito, etc. 

Una vez que logres romper ese patrón, ahora sí puedes comenzar a ver la luz 😀

¿Por qué es importante que hagas esto? Porque con la energía vibrando bajo, no vas a ver oportunidades sólo vas a seguir viendo la misma mierda, vas a seguir retroalimentando esa historia una y otra vez. 

En cambio cuando rompes el patrón puedes empezar a ver nuevas perspectivas.

Observa qué historia te estás contando

Ahora que ya saliste del círculo vicioso de la historia y la emoción es hora de observar qué historia es la que está generando ese estado emocional. 

Eso requiere de tu presencia y te recomiendo que escribas cuáles son las historias que te estuviste contando a ti mismo antes de entrar en el estado emocional del que quieres salir. 

Ojo, no se trata de pelear, ni de juzgar, solo observar de dónde ha surgido.

Cambio de perspectiva

Una vez que tengas claro qué historia es la que alimenta tus emociones, quiero que hagas el ejercicio de cambiar de perspectiva. 

Para esto te voy a contar un cuento...

«Una historia china habla de un anciano labrador, viudo y muy pobre, que vivía en una aldea, también muy necesitada.

Un cálido día de verano, un precioso caballo salvaje, joven y fuerte, descendió de los prados de las montañas a buscar comida y bebida en la aldea. Ese verano, de intenso sol y escaso de lluvias, había quemado los pastos y apenas quedaba gota en los arroyos. De modo que el caballo buscaba desesperado la comida y bebida con las que sobrevivir.

Quiso el destino que el animal fuera a parar al establo del anciano labrador, donde encontró la comida y la bebida deseadas. El hijo del anciano, al oír el ruido de los cascos del caballo en el establo, y al constatar que un magnífico ejemplar había entrado en su propiedad, decidió poner la madera en la puerta de la cuadra para impedir su salida.

La noticia corrió a toda velocidad por la aldea y los vecinos fueron a felicitar al anciano labrador y a su hijo. Era una gran suerte que ese bello y joven rocín salvaje fuera a parar a su establo. Era en verdad un animal que costaría mucho dinero si tuviera que ser comprado. Pero ahí estaba, en el establo, saciando tranquilamente su hambre y sed.

Cuando los vecinos del anciano labrador se acercaron para felicitarle por tal regalo inesperado de la vida, el labrador les replicó: “¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¡Quién sabe!”. Y no entendieron…

Pero sucedió que, al día siguiente, el caballo ya saciado, al ser ágil y fuerte como pocos, logró saltar la valla de un brinco y regresó a las montañas. Cuando los vecinos del anciano labrador se acercaron para condolerse con él y lamentar su desgracia, éste les replicó: “¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¡Quién sabe!”. Y volvieron a no entender…

Una semana después, el joven y fuerte caballo regresó de las montañas trayendo consigo una caballada inmensa y llevándoles, uno a uno, a ese establo donde sabía que encontraría alimento y agua para todos los suyos. Hembras jóvenes en edad de procrear, potros de todos los colores, más de cuarenta ejemplares seguían al corcel que una semana antes había saciado su sed y apetito en el establo del anciano labrador. ¡Los vecinos no lo podían creer! De repente, el anciano labrador se volvía rico de la manera más inesperada.  Su patrimonio crecía por fruto de un azar generoso con él y su familia. Entonces los vecinos felicitaron al labrador por su extraordinaria buena suerte. Pero éste, de nuevo les respondió: “¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¡Quién sabe!”. Y los vecinos, ahora sí, pensaron que el anciano no estaba bien de la cabeza. Era indudable que tener, de repente y por azar, más de cuarenta caballos en el establo de casa sin pagar un céntimo por ellos, solo podía ser buena suerte.

Pero al día siguiente, el hijo del labrador intentó domar precisamente al guía de todos los caballos salvajes, aquél que había llegado la primera vez, huído al día siguiente, y llevado de nuevo a toda su parada hacia el establo. Si le domaba, ninguna yegua ni potro escaparían del establo. Teniendo al jefe de la manada bajo control, no había riesgo de pérdida. Pero ese corcel no se andaba con chiquitas, y cuando el joven lo montó para dominarlo, el animal se encabritó y lo pateó, haciendo que cayera al suelo y recibiera tantas patadas que el resultado fue la rotura de huesos de brazos, manos, pies y piernas del muchacho. Naturalmente, todo el mundo consideró aquello como una verdadera desgracia. No así el labrador, quien se limitó a decir: “¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¡Quién sabe!”. A lo que los vecinos ya no supieron qué responder.

Y es que, unas semanas más tarde, el ejército entró en el poblado y fueron reclutados todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones. Pero cuando vieron al hijo del labrador en tan mal estado, le dejaron tranquilo, y siguieron su camino. Los vecinos que quedaron en la aldea, padres y abuelos de decenas de jóvenes que partieron ese mismo día a la guerra, fueron a ver al anciano labrador y a su hijo, y a expresarles la enorme buena suerte que había tenido el joven al no tener que partir hacia una guerra que, con mucha probabilidad, acabaría con la vida de muchos de sus amigos. A lo que el longevo sabio respondió: «¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¡Quién sabe!».

Haz la vista panorámica en tu vida, y en perspectiva, fíjate si todo eso que ves como negativo tiene la semilla de algo positivo. 

Esas historias que te cuentas son sólo historias. 

¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¡Quién sabe! He aprendido que lo que consideraba mala suerte, después me trajo agradecimiento y las mejores experiencias. 

Te recomiendo que escribas al menos una versión de una nueva perspectiva de lo que sucede.

¿Qué historia te estás contando? Preocupación por el futuro/ Culpa por el pasado.

Hay dos opciones sobre la historia que te cuentas. Una puede ser que esté enfocada en temer el futuro, preocuparte y otra es por culpa por el pasado, por lo que deberías haber hecho o pensar que tu futuro va a ser igual que tu pasado.

Son narrativas que te cuentas a ti mismo y desencadenan emociones que cuando se mantienen en el tiempo hacen que se transformen en estados. 

Vivir en el presente te ayuda a desarmar esas narrativas y observarlas. 

¿Qué significa esto en una situación cotidiana? Primero observar que estás sintiendo tal o cual emoción, luego revisar qué pensamientos estaban retroalimentando esa emoción y luego decidir en presencia, que tú eres mucho más que tus pensamientos y emociones. 

Puedes decidir atravesar el dolor. Sí, puede que duela. Pero aceptarlo y dejar de resistirte. 

Escuchalo. Sólo de esa manera el sufrimiento se convierte en opcional.

El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional. Buddha.

Abandonar la posición de víctima y decidir salir del loop del bajón emocional.

Quien está en la posición de víctima siente que no tiene poder sobre su realidad, ya que todo es a causa de algo externo que le afecta.

Entonces, cuando alguien está como víctima, no puede cambiar. 

Siempre va a buscar echar la culpa a la mala suerte, a los genes, a la familia, al trauma, pero no va a tener la decisión real de hacer un cambio. Sino que va a eternizar su papel de víctima. 

Recién cuando alguien sale de esa trampa puede tener el poder sobre su realidad. 

La víctima se queja, pierde el poder, se justifica y espera que las cosas cambien por arte de magia. 

Así que si te identificas con este papel, debes saber que debes tomar las riendas de tí mismo y hacerte responsable de que la realidad que estás viviendo la has generado tu. 

Esto no siempre es fácil, pero es de la única manera en la que puedes ser soberano de tu vida. Asumiendo tu responsabilidad. 

Otra característica común de alguien que se siente víctima de las circunstancias es el egoísmo. Perdieron tanto la perspectiva que creen que sus problemas son más grandes o más importantes que los del resto. 

Ese egocentrismo hace que no pueda ver más que su propio ombligo. Si sientes que te pasa eso, mi mejor recomendación es que relativices tus problemas y te ocupes de hablar con otras personas preguntándoles cómo están, cuáles son sus dificultades, abrirte a nuevas perspectivas. 

También que leas sobre historias de autosuperación, biografías, para que veas que a veces vivir es doloroso para todos los humanos, incluso para esos que crees super afortunados.

Quitarle el peso al dolor

Te vengo hablando de cómo salir de ese estado emocional bajo, pero no se trata de negar lo que te está pasando y ponerte en "pensar en positivo".

Porque ahí lo que estás haciendo es reprimir. Y cuando reprimes es como cuando metes una pelota/bola llena de aire bajo el agua... lo metes y luego sale volando con más fuerza.

El dolor es una experiencia de ser humano. A veces la vida duele. 

Y aceptar ese dolor, es lo que hace que sanes más rápido. 

Nuestra biología está entrenada para evitar el dolor y buscar el placer. 

Pero si estás aquí sabes que eres mucho más que tu biología y el dolor puede constituir una de las mejores experiencias de crecimiento. 

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¿Estás siendo fiel a vos mismo? 

Recién te decía que estamos biológicamente preparados para evitar el dolor y buscar el placer. 

¿Cómo has llegado a este estado emocional de pesadez, vacío, desesperanza?

¿Puede que por evitar el dolor de que los demás no te acepten hayas dejado de ser fiel a ti mismo?

¿Qué te está diciendo tu alma? ¿Cuál es ese llamado que no estás escuchando? 

¿Tienes tanto miedo que te quedas haciendo escenas en tu cabeza y no accionas?

A veces sentirte mal puede ser indicador de que te has perdido a ti mismo. Es sólo un síntoma de que debes encontrar tu norte y redireccionar. 

Tomar decisiones por vos, priorizándote y siendo sincero con vos, te conectará con la fuerza que necesitas para avanzar, sí aunque tengas miedo.

Ábrete a la vida (no te encierres)

Es mentira que vas a salir a dar un paseo cuando te sientas mejor. 

Que vas a llamar a tu amigo/a cuando te levante un poco el ánimo.

Encerrarte es una de las peores decisiones. 

Si eres de los míos, introvertido, amante de la casa, los libros y que no le copa mucho socializar, este apartado está especialmente dedicado para vos. 

Siempre te ha resultado bien ir adentro, con vos mismo. 

Pero cuando te sientas mal, no te encierres. 

Andá a caminar por la naturaleza. 

Hablá con tu persona favorita. 

Conseguí un animalito que te haga compañía.

Las mejores decisiones van a venir de cuando estés en el flow de la vida, presente y no desde tu cabeza y razonamientos lógicos. 

Más de una vez me pasó de ver todo oscuro y no poder ver ni media oportunidad. Hasta que decidí salir a caminar sin rumbo, sin tener que llegar a ningún lado y ahí pude ver la belleza de la vida, y empezaron a llegar a mí muchas ideas nuevas y perspectivas que antes no podía ver por estar encerrada.

Cambiar la narrativa

Ahora que ya chequeaste todos los aspectos anteriores, quiero que elijas una nueva narrativa. Una nueva historia que contarte. 

¿Un ejemplo? Esa vez que veía todo oscuro y sentía que mi vida era un fracaso y salí a caminar sin rumbo. Me di cuenta que la historia que me estaba contando era desesperanzadora y era por compararme con las personas con una vida "normal" y yo hace mucho que tomo otro tipo de decisiones. 

¿Por qué ahora me comparaba con personas que no comparten mis valores ni mis sueños? ¿Por qué compararme con otra persona? 

Entonces decidí ver mi vida como una aventura. Y la incertidumbre que antes me comía, ahora empezó a formar parte de mi camino heroico. 

¿Qué historia decides contarte a ti mismo?

Si no disfrutas del camino nadie va a hacerlo por vos.

Llegaste aquí buscando cómo levantar el ánimo. Y como ves, depende sólo de ti. 

Ni de las circunstancias, ni de los demás, ni de la suerte, ni del Universo. 

Puedes elegir ver la vida como víctima o como protagonista.

Nadie tiene la posibilidad de hacerte feliz, ni de generar que disfrutes de la vida.

Depende de ti. Y eso quiere decir que tienes el poder de decidirlo ahora. 

Puede que te encuentres con baches, con expectativas incumplidas, que sientas que nadie te entiende ni te apoya. 

Son partes del camino. Y aceptarlas hace que disfrutes de la totalidad de la vida.

Tu espacio de libertad.

Una vez escribí un artículo en el cual te hablo sobre el espacio que hay entre tu emoción y tu reacción, entre tu pensamiento y emoción. 

Uno cree que es inmanejable, que no existe ese espacio. 

Pero si en presencia puedes reconocerlo, verás que tienes mucho más poder sobre tu vida y sobre ti mismo del que crees. 

Ese espacio es el que te permite decidir que ese estado emocional no te sirve para tu meta, para tu propósito y entonces puedes cambiarlo sin reprimirlo.

Estar ahí al 100%

Cada vez que tus emociones te ganen, puedes estar seguro que no estás 100% ahí. 

Te gana la cabeza, le das vueltas al problema, alimentas la historia que te confirma que eres un fracasado, un tonto, un garca, lo que sea que te digas. 

Viendo esto puedes darte cuenta de la importancia de estar presente. 

Pregúntate ¿Estoy 100% aquí?

Si estás divagando hace horas sobre el problema, quejándote, preocupándote o viendo las posibles variaciones desde tu mente... claro que no estás presente. 

Si incluso desde la mejor intención, intentas ver de dónde internamente viene tu estado emocional, pensando y pensando, en qué has fallado, si viene de un trauma, de una historia familiar, que seguro que tiene que ver con eso que viste en tu árbol genealógico e intelectualizas todo, seguro que no estás ahí. 

Las respuestas llegan cuando sueltas, cuando estás ahí 100%. Entonces sí, sin pensarlo llegan revelaciones o conectas sin pensarlo con la solución a lo que quieres. 

Ponte a nadar, sal a pasear a tu perro, date una ducha, lee un libro y conecta con eso que hagas sin pensar en el pasado o en el futuro. 

Sólo debes estar ahí.

Ir a la raíz del problema

Si vuelves una y otra vez a este estado emocional y aunque cambies la historia, no logras salir del pozo, debes ir a la raíz. 

¿Recuerdas el diagramita que hice al principio del post?

Creencias--- >Historias---> Emoción

La raíz está en tus creencias. 

Descubrir cuáles son las creencias que sostienen esas historias es revelador, y llegar a esa profundidad te asegura que no se repitan los mismos problemas.

En futuros artículos voy a hablar más sobre este tema, pero sabé que puedes encontrar info muy profunda al respecto en nuestra Escuela de Héroes.

Conclusión

Has visto que ese estado emocional que quieres subir tiene por detrás una historia, cuando cambias esa historia tu estado emocional cambia. 

Te he dado tips sobre cómo levantar tu ánimo como romper el patrón haciendo algo que haga una disrupción en tu rutina, cambiar la perspectiva, viendo desde una visión más panorámica tu vida y revisar si te estás poniendo en posición de víctima.

¿Eres fiel a ti mismo? ¿O es quizás este estado emocional un síntoma de que te has perdido a ti?

Recuerda que la mejor manera de encontrar nuevas oportunidades es abriéndote al mundo y no cerrándote a él. 

Tienes el poder de cambiar tu historia. Tienes el poder de cambiar tu vida y tu estado de ánimo. De hecho tienes mucho más poder del que te han enseñado y estoy aquí para recordártelo.

Estoy aquí para que me hagas preguntas, que me cuentes tu situación y que lo veamos juntos. 

Te recomiendo que escuches el podcast si aún no lo has hecho 😀

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Me llamo Victoria Jue, viajera, emprendedora, mamá de dos niños y junto al amor de mi vida, Marcos Ferraris, creamos Enciende Tu Faro, en donde ayudamos a quienes sienten que no encajan en ningún lado (aka. ovejas negras) a explotar sus diferencias y crear la realidad que quieren. 

Se trata de crear una vida que refleje tu mundo único.

No vinimos aquí a adaptarnos, sino a construir nuestras propias versiones.

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